
Empecemos por el final: me auxilié a mí mismo aceptando todo tipo de trabajos freelance tras ser despedido durante la pandemia. Así ahorré lo necesario para estudiar un máster en guion de cine y TV en España.
Ahora nos vendría bien retroceder…
2017
Viajo a Ciudad de México para entrevistarme con los directores de una escuela de cine. La conversación fluye bien, pero me pasmo cuando el fundador de la institución confiesa odiar uno de mis referentes cinematográficos. Yo en mi mente: “bueno, ya valí madres”.
Resulta que no. Paso la primera ronda del proceso. Ahora debo hablar con la directora de guion, lo cual me asusta mucho más. Ella es dueña y señora de la última palabra.
No recuerdo su nombre, pero llamémosle Ana. Ana descubre que, como ella, yo también empecé estudiando periodismo. Debatimos sobre películas, inspiraciones y me pregunta por qué quiero estudiar guionismo.
Ya que estoy en México, dice Ana, harán una excepción en su proceso de selección. En vez de esperar dos semanas para mandarme la prueba escrita, me permiten tomarla en ese momento. Yo: “güey, ahora sí valí madres. Yo sólo quería conocer la escuela y después hartarme 10 tacos en el puesto de la seño de enfrente”.
Tengo una hora para completarla. La termino con los nervios de punta al minuto 60. Una semana más tarde recibo la confirmación de mi admisión. Todavía estoy en México. Lloro un poquito. Salgo a celebrar con mi hermano.
Meses después, escribo a la escuela avisando que no cursaré la carrera por falta de recursos. News flash: no soy rico y el IFARHU me confirma que al solicitar más de treinta mil dólares, mis fiadores deben empezar a pagar el préstamo enseguida. Una opción imposible para mí.
Este golpe de realidad canceló mis posibilidades en otras universidades en Argentina, Chile y Colombia. Obviamente, jamás pensé estudiar en Europa, mucho menos en USA. ¿Quién tiene vida suficiente para pagar los intereses de un préstamo estudiantil de cientos de miles de dólares durante treinta años?
2018
Aplico para ingresar a una escuela de cine cubana que, en ese momento, mantenía un convenio especial con Panamá. Estudios y vida saldrían por menos de treinta mil dólares. Perfecto.
Supero satisfactoriamente cuatro etapas. Me quedo en la quinta. “Lamentamos informarle que no fue seleccionado como finalista. Le animamos a intentar nuevamente el próximo año”, decía el correo que recibí.
Puse Shake it out de Florence + The Machine y lloré hasta vaciarme. Hey, a veces, aunque te esfuerces un montón, simplemente la vaina no es pa’ ti. Normal. Así es la vida.
Me miré al espejo, me quejé de mi acné y luego me dije: «te es financieramente imposible costear o solicitar un préstamo para solventar la carrera entera. Así que, si bien detestas la universidad mediocre en la que estás, terminarás tu licenciatura y ahorrarás hasta completar suficiente para un máster en guion cinematográfico».
2020
Me convierto en uno de los doscientos mil y pico de panameños despedidos o suspendidos durante la pandemia. Pero también fui uno de los afortunados que encontró trabajos independientes y remotos en el sector digital con empresas internacionales. Milagrosamente, pude continuar ahorrando.
En corto, así llegué a España. Ya me gradué y sigo acá, viendo qué pasará con mi vida.
Sinceramente, escribo esto sin ánimos de condenar, juzgar o atacar a nadie porque, aja, que tire la primera piedra quien esté libre de pecado. Si alguna vez pagamos a un oficial para evitar una multa, hemos sido corruptos. Si alguna vez falsificamos una prueba de COVID, hemos sido corruptos. Si alguna vez nuestro tío Pepe que trabaja en el Hospital X nos atendió primero que al señor Manuel, que lleva 6 horas esperando con una cortada en la yugular, hemos sido corruptos. Los ejemplos son infinitos.
Sin embargo, así como una metra no cabe en un tontón, los préstamos, becas y auxilios económicos del IFARHU no son lo mismo. No hay nada que debatir. Mucho menos si el auxilio económico es una ayuda especial otorgada a modo discrecional y, en teoría, a personas de escasos recursos.
Quizá una familia que vacaciona en el extranjero no tiene fluidez para sufragar una carrera profesional de doscientos mil dólares. Pero de escasos recursos tampoco es. Las familias de escasos recursos de verdad ni siquiera pueden irse de vacaciones a otras provincias dentro del país donde viven.
En conclusión, acepto Yappys. Y como dice Nichelle Kenion, ¡BASTA!
