Diario: correr las cortinas

En el trópico no se habla mucho sobre depresión estacional porque pocos conocen de qué va. Aquí hay sol o lluvia, y sol con lluvia, y llueve con sol y se casan dos viejos. Y se puede derramar el cielo y estancarse en las calles, pero igual vamos camino a la playa. Porque nos hemos acostumbrado a que, tarde o temprano, la luz saldrá.

Conjuro

Que nunca encuentres la salida de mi laberinto. Que se pierdan todas las llaves que puedan librarte de mí y ponerte en marcha.

Diario: «me dejé caer sabiendo que caería»

Toda meta requiere sacrificios, sí. Pero mi tendencia es exagerar y redoblar innecesariamente mi cuota de sacrificio, lo que me lleva a extremos donde mi salud suele quedar relegada a la cuarta, quinta o sexta posición en mi lista de prioridades. Error.

Un homosexual creyente

En medio de ese conflicto interno, apareció una señal inesperada durante un viaje a París. Entré por curiosidad a una librería y, recorriendo los pasillos, el nombre de un libro llamó mi atención: The Koran and the Flesh (El Corán y la carne, en español), de Ludovic-Mohamed Zahed.

«Después de leer todas estas cosas, ¿quién querrá trabajar contigo?»

Para explicar mejor la función que cumple este blog en mi vida, se me ocurre remontarme al período de la peste negra, durante la Edad Media. En aquel entonces, los doctores no sabían cómo enfrentarse a esa enfermedad, que acabaría por exterminar a la mitad de Europa.