Diario: la muerte dijo «toc, toc»

¿Cómo es posible? Nadie lo sabe, pero lo logramos. Avanzamos con las manos magulladas y los cuerpos hinchados, con la sangre infectada y el dolor acumulado por todas las oraciones que nunca elevamos.

Diario: oración antes de Madrid

Sé que ha llegado el momento de ser y hacer. Con o sin pena. Con o sin miedos—que nunca se esfumarán. El momento es ahora. Estoy listo para hacer el trabajo.

Diario: «me dejé caer sabiendo que caería»

Toda meta requiere sacrificios, sí. Pero mi tendencia es exagerar y redoblar innecesariamente mi cuota de sacrificio, lo que me lleva a extremos donde mi salud suele quedar relegada a la cuarta, quinta o sexta posición en mi lista de prioridades. Error.

Un homosexual creyente

En medio de ese conflicto interno, apareció una señal inesperada durante un viaje a París. Entré por curiosidad a una librería y, recorriendo los pasillos, el nombre de un libro llamó mi atención: The Koran and the Flesh (El Corán y la carne, en español), de Ludovic-Mohamed Zahed.

Caring?

"Caring?"—he replied, confused. It wasn’t a word most people used to describe him. "Yes. Caring and loving," said the man, legs wide open as he pushed himself in.