El Santo de Venus

Tu susurro escondido en el viento calma los corazones que esperaban milagros que no se cumplieron. Mandaste ángeles a consolarnos, pero no tienen alas ni se parecen a nosotros. Son troncos de árboles con las ramas abiertas, esperando que nos acerquemos a meter entre sus ranuras las oraciones que no llegan hasta el cielo por el ruido de los carros.

Cuéntame de arriba

¿A qué huele el cielo y quién se encarga de reemplazar el aceite esencial del difusor? ¿Qué flores exóticas hay ahí? Susúrrame los secretos celestiales. Ya me conoces: quiero saberlo todo.

«Después de leer todas estas cosas, ¿quién querrá trabajar contigo?»

Para explicar mejor la función que cumple este blog en mi vida, se me ocurre remontarme al período de la peste negra, durante la Edad Media. En aquel entonces, los doctores no sabían cómo enfrentarse a esa enfermedad, que acabaría por exterminar a la mitad de Europa.

La incertidumbre entre contratos

Estoy oficialmente libre de contratos laborales. No tengo ni un solo cliente en este momento. No me ocurre a menudo, pero cuando sucede, me vuelvo un poco loco. Al ser independiente, pienso erróneamente que concretar nuevos proyectos depende únicamente de mí. Pero no es del todo cierto. También depende de la vida. Mi corazón lo sabe, aunque mi mente se niega a aceptarlo.

La vez que un amigo me desconfiguró en Varsovia

No es lo ideal (para mí), pero así pasó: descubrí que me gustaría volver a salir con alguien mientras conocía una ciudad europea junto a un viejo amigo.