La viajera solitaria (según yo)

Visité Chile cuando tenía 23 o 24 años. Parte de mi familia y yo pasamos una noche en Santiago y a la mañana siguiente volamos hacia el sur del sur, hasta Punta Arenas. Viviríamos varios días mágicos dentro y fuera de Chile continental, pero quizá lo que más me impresionó del viaje fue la mujer sentada junto a nuestra mesa en un restaurante. 

Me quedarán sus cartas

Cuando mi mamá no esté, podré encontrarla en su escritura física. Podré abrazar las cartas que me regaló en cada cumpleaños o al irme de Panamá a otros países. Como la carta en la foto de portada, sellada con calcomanías de corazones. "Léela cuando estés en el avión. Ni antes ni después", dijo al entregármela.