¿Será el sabor del mar?

Soy rígido, pero la corriente del agua me mueve a su antojo. En sus brazos pierdo el control que tanto anhelo. No soy nada ante el poderío del océano, siempre dispuesto a recordarme que le pertenezco, que soy su marioneta. Y disfruto saberlo, porque me hace descansar de mí mismo.

Diario: mar embotellado

Las inseguridades son recordatorios de heridas abiertas. No deben ser tomadas demasiado en serio ni consideradas determinantes. No deben detener nuestro camino hacia la meta...

La fuerza invencible

A veces siento la necesidad de detener el cambio. Todo muda de piel demasiado rápido y sin pedir permiso. Cuando me encuentro así, voy al mar.