Soy rígido, pero la corriente del agua me mueve a su antojo. En sus brazos pierdo el control que tanto anhelo. No soy nada ante el poderío del océano, siempre dispuesto a recordarme que le pertenezco, que soy su marioneta. Y disfruto saberlo, porque me hace descansar de mí mismo.
Etiqueta: océano
Diario: mar embotellado
Las inseguridades son recordatorios de heridas abiertas. No deben ser tomadas demasiado en serio ni consideradas determinantes. No deben detener nuestro camino hacia la meta...


