Si vamos a perder el tiempo, perdámoslo bien

Durante la cuarentena por el COVID-19, mucho se ha escrito sobre ser productivos, pero muy poco acerca del placer y la necesidad de «perder el tiempo» fuera de las redes sociales

Esta nota no es una propaganda escrita a favor de las trilladas publicaciones que se han hecho virales en las redes sociales “animándonos” a convertirnos en los seres vivos más productivos del universo durante la cuarentena solo porque Shakespeare escribió, según cuenta la historia, tres de sus tragedias más memorables mientras esperaba en casa a que la epidemia de 1606 dejara de ser una amenaza fulminante. O porque Newton haya descubierto la idea clave para su teoría de la gravedad como producto del aislamiento social por la peste en 1665.

En un planeta poblado por 7 mil millones de personas, todas con problemas, comportamientos, necesidades, culturas, temores, costumbres, habilidades y mentes diferentes, cada quien lucha contra la adversidad como puede.

Sin embargo, debo admitir que esta nota SÍ busca alentarnos a hacer nuestro mayor esfuerzo para que, por lo menos no todos los días, veamos aquella notificación de Instagram tan pasivo-agresiva… Ese mensaje que al recibirlo nos hace sentir culpables y un poco decepcionados de nosotros mismos… Esa notificación que te aparece en Instagram justo antes de ver el reloj y darte cuenta de que son las dos de la mañana y tus planes de dormirte temprano se esfumaron nuevamente… Ese mensaje que te humilla ligeramente con estas palabras: “estás al día. Ya viste todas las publicaciones de las últimas 24 horas”. Y al leerlo nos sentimos mal, como avergonzados, porque en el fondo sabemos que, si de perder el tiempo se trata, podríamos hacerlo mucho mejor.

Olvidémonos de la productividad. De hecho, ya casi no soporto esa palabra. También olvidémonos, por un momento, de la constante presión que nos imponemos por alcanzar las metas incumplidas del 2016 durante la cuarentena. En cambio, propongo preguntarnos, ¿no existen mejores formas de perder el tiempo que regarnos en la cama a ver redes sociales todo el día? Démonos el permiso de cuestionarnos cómo malgastar mejor nuestro tiempo.

sabemos que, si de perder el tiempo se trata, podríamos hacerlo mucho mejor

Riámonos del nuevo meme de 9GAG y a través de Twitter veamos a las celebridades sufrir el aislamiento encerrados en sus mansiones con piscinas, jardines gigantes y canchas de tenis, pero tengamos presente que fuera del mundo social-digital existen formas mucho más gratificantes de desperdiciar el tiempo. Durmiendo, por ejemplo. Llegó el momento para “perder el tiempo” descansando y devolverle la vida al contorno de nuestros ojos.

¿Recuerdas el libro que terminaste y adoraste a los 17 años y te prometiste volver a leer algún día? ¡Adivina qué! Llegó el día, más bien, llegó el mes(es) para desempolvarlo y reenamorarte de esas páginas. Acostarse a ver el techo es otra grandiosa manera de liberar minutos mientras pensamos en todo lo que no hemos procesado durante tanto tiempo.  

Debes tener por lo menos un amigo que cada dos semanas te pregunta si ya viste la película que te recomendó a principios del año pasado. Y seguramente, en algún rincón de tu celular, guardas una lista de filmes que siempre has querido ver. Hazte palomitas, abre una lata de algo frío y siéntate a ver cine. Una película tras otra. Piérdete en narrativas que no involucran al COVID-19. Piérdete en otros mundos, épocas, personajes, guiones, luces, vestuarios y peluquines. Piérdete en la magia del séptimo arte. Quizá alguna de las cintas que veas te cambie la vida para siempre.

Si podemos, permitámonos el privilegio de perder el tiempo buscando en Google si María Antonieta de veras dijo la famosa frase que la han adjudicado durante siglos: “que coman pastel”. O si Napoleón Bonaparte todavía tiene descendientes vivos en Francia. O un vídeo que explique la diferencia fónica entre el acento argentino y el uruguayo–si es que existe alguna. Llegó el momento para satisfacer nuestra absurda curiosidad. Contestemos todas esas preguntas irrelevantes que han rondado nuestro cerebro por años, saquémonoslas de la mente de una buena vez. ¿Cuál es la diferencia definitiva entre un ciempiés y un milpiés?

Así es como uno de mis hermanos pierde su tiempo.
(La foto no es vieja. Él la tomó en el 2020 con un pulso de 1930. Te quiero, Adri)

Permitámonos el privilegio de perder el tiempo escuchando alguno de nuestros discos de música favoritos mientras revisamos álbumes de fotos viejísimos. Tomémosles fotos a las fotos y enviémoslas por WhatsApp para volver a reír, volver a visitar esos lugares, volver a saborear esos platillos, volver a emocionarnos. Para recordar. Para vivir otra vez. Para darnos cuenta de que, a pesar de todo y tanto, la felicidad también ha bailado sobre las palmas de nuestras manos una que otra vez.

Permitámonos el privilegio de perder el tiempo jugando parchís en línea con nuestros hermanos o amigos a la vez que escuchamos a medias alguno de los cientos de TED Talks disponibles gratuitamente en Internet. O empecemos ese diario personal para el que ya hasta compramos la libreta.

Permitámonos el privilegio de perder el tiempo descubriendo nuevos autores, armando rompecabezas de mil piezas, preparando la receta del libro de cocina que demora 5 horas y, mientras esperamos que el horno termine su tarea, juguemos Monopolio con nuestros compañeros de cuarentena. Repasemos cuándo usar “dónde”, “donde” “en donde”, “en dónde”, “adónde”, “adonde”, “a donde” y “a dónde”.

Aunque nos desespere admitirlo, no sabemos cuánto tiempo más tendremos que permanecer en cuarentena, evitar las aglomeraciones, trabajar desde casa o hasta cuándo se extiendan las medidas de aislamiento más drásticas.

Ya habrá días para ser productivos. Estoy seguro de ello. Mientras tanto, me parece importante recordarnos que cuando no sepamos qué hacer con nuestro tiempo, también contamos con la opción de “malgastarlo”. Y que pasarnos 5 horas diarias en Instagram definitivamente no es la mejor forma de hacerlo.

8 comentarios sobre “Si vamos a perder el tiempo, perdámoslo bien

  1. Eres un crack! De verdad no puedo explicar el feeling que siento cada vez que te leo. Lo que sí puedo decir es que siento la intensidad, pasión y ganas con la que lo haces. Eso es lo que me transmites!

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    1. Ayleen, bella, gracias por leerme siempre. Gracias por tu apoyo. Escribo porque tengo que. Pero si además lo que sea que escriba puede mover a otras personas, de algún modo, entonces ha valido la pena todavía más. Un fuerte abrazo.

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  2. Ame ame amé❤️❤️❤️❤️…
    Le has dado un giro a mi estrés diario… Una cachetada a la vocecita interna que me repite DIARIAMENTE, que tan improductiva estoy «según los parámetros sociales» …. Gracias x escribir! 👏

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