Maleza

Imagen por Hynek Janáč

“Maleza eres”, lamenta el brócoli.
Sí, maleza soy, contesto desde la esquina.
Pero discúlpame si no acepto tu lástima.

Maleza soy:
si me podan cinco veces, renazco quince.
Crezco a partir del verde mutilado
y develo matices olvidados por el tiempo.

“¡Aberrante!”, grita el huerto donde nací.
Ignora adrede que la tierra fecunda donde creció
también faculta el brote del arte invisible
dentro de mi tallo tenaz.

“Terco malestar”, “masa fútil”;
“criatura indeseable”, “peste tozuda”.
¡Bah!, que vuele lejos el zumbido de la ventisca.

Suelda un nudo de raíces platinadas.
Álzate soberano, tú, bicho silvestre.
Cuando destierren tu cabellera del suelo
y tu espíritu patalee en ciénaga de incertidumbres,
como corales ahogados de calor,
cambia el matiz del lienzo que te arropa.

Bailemos contra el viento,
junto a las rosas del jardín.
Ignoremos siempre el eco soberbio
de las mil carcajadas observantes.

Hierba mala que estorba,
plaga agreste indomable,
invoco postrado tu ausencia de temor.
Resguárdame bajo tu sotana valiente,
que me posea tu espíritu guerrero
hasta ver el último grano de
arena tocar fondo en mi reloj.

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