Alguacil de cuero

Acaricia a tu alguacil de cuero. Ese que con su velo satinado enrolla el flujo de tus intenciones. Aquel vaso de cristal al que no te cansas de buscarle grietas.

A un metro de mí

Viniste conmigo a la terraza y estás ahí, a un metro de distancia, pero aquí. Es tu forma de decir: "te amo". Y yo a ti.

Diario: correr las cortinas

En el trópico no se habla mucho sobre depresión estacional porque pocos conocen de qué va. Aquí hay sol o lluvia, y sol con lluvia, y llueve con sol y se casan dos viejos. Y se puede derramar el cielo y estancarse en las calles, pero igual vamos camino a la playa. Porque nos hemos acostumbrado a que, tarde o temprano, la luz saldrá.

El Santo de Venus

Tu susurro escondido en el viento calma los corazones que esperaban milagros que no se cumplieron. Mandaste ángeles a consolarnos, pero no tienen alas ni se parecen a nosotros. Son troncos de árboles con las ramas abiertas, esperando que nos acerquemos a meter entre sus ranuras las oraciones que no llegan hasta el cielo por el ruido de los carros.

Cuéntame de arriba

¿A qué huele el cielo y quién se encarga de reemplazar el aceite esencial del difusor? ¿Qué flores exóticas hay ahí? Susúrrame los secretos celestiales. Ya me conoces: quiero saberlo todo.