Entre el cine, la siesta y el placer absoluto

Prefiero las películas que hacen que el público se duerma en el cine. Algunas películas me han hecho quedarme dormido en la sala, pero esas mismas películas me han mantenido despierto por la noche, me han hecho despertarme pensando en ellas por la mañana y seguir pensándolas durante semanas.

Eso no lo dije yo, sino Abbas Kiarostami, uno de los grandes maestros del cine iraní y mundial.

Cuando me topé por primera vez con esa frase, me pareció adorable, pero no la pensé demasiado. Tuvo que pasar un tiempo para que pudiera validar personalmente su opinión.

No diría que prefiero las películas que me adormecen, pero, con el tiempo, he aprendido a valorarlas mucho por un par de razones que compartiré a continuación.

Como todos, recuerdo muy bien mis películas favoritas: esas cintas que cambiaron mi vida, de las que siempre puedo aprender, que siguen exprimiéndome sin importar cuántas veces las vea. Luego están los filmes que, aunque pueden ser muy buenos, no representan un antes y un después en mi vida, y está bien. No todo el cine conectará contigo o conmigo a un nivel metafísico. No diría que las olvido, pero mi mente debe esforzarse más para traerlas de vuelta a la superficie de mi conciencia. También están las cintas que me han parecido malas. A esas mi memoria apenas les reserva espacio, salvo para aprender. Porque de lo «malo» también se puede aprender igual o incluso más que de lo que consideramos bueno.

Pero, entre todo este barullo cinematográfico, están las películas que me han hecho dormir. Puede que sus historias y personajes me hayan interesado mucho, pero, ya sea por su ritmo, cinematografía, temáticas benevolentes o cualquier otro aspecto, me han regalado momentos de sueño consumados en salas de cine, sofás o en mi cama. Esas películas, al igual que mis favoritas, las recuerdo bien. En parte, pienso, debido a mi relación poco amigable con el sueño.

No suelo conciliar el sueño fácilmente. ¿Cuándo fue la última vez que decidí dormir y mi cuerpo simplemente se durmió? No tengo idea. Sin embargo, estas películas seductoras lo logran. Consiguen relajarme a tal punto que no me doy cuenta cuando ya llevo diez majestuosos minutos dormido. Tranquilo. Mi mente les devuelve el favor guardándolas con un cariño especial, me hayan gustado o no. Estoy seguro de que, para mí, ese trueque juega un papel fundamental en todo esto.

Por otro lado, aunque arriba Kiarostami se haya referido a películas que le regalaron siestas en salas de cine, al escribir esta nota también pienso en todas las que hicieron eso por mí desde la total comodidad de mi casa—un domingo por la mañana o un jueves en la noche. Son esas películas las que me ofrecen una oportunidad que no tengo en el cine: retroceder.

Empiezo a ver alguna película, me quedo dormido en una parte particular (por lo general, veinte minutos después del inicio), retrocedo, vuelvo a dormirme y repito el proceso entero un par de veces. Al final, termino viendo la misma escena no sé cuántas veces. Considerando que puede pasarme lo mismo en diferentes escenas de una misma película, podría decir que acabo viéndola varias veces en una sola sentada—o siesta. Ese ejercicio de repetición le concede a estas cintas un espacio memorable en mi cabeza.

También he aprendido que el cine me conforta de un modo especial. Uno de mis placeres más sencillos y bonitos es poner una película cuando sé que estoy cansado o somnoliento y probablemente me quedaré dormido. La película se transforma en una canción de cuna y yo, completamente mermado, me acurruco en el sofá y me duermo con el diálogo y la mezcla de sonido de fondo. ¡Lo disfruto tanto! Por eso me resulta difícil olvidar las películas que, por destino, suerte o simple coincidencia, hayan sido cómplices de esta fantasía.

De hecho, algunas películas de Kiarostami me han producido exactamente el efecto que él describe. Abajo dejo una lista de 20 películas que me han regalado un grato momento de siesta, descanso o sueño total desde el cine o en casa; cintas cuyas secuencias mantengo en mi memoria a causa de la repetición o de placenteras asociaciones mentales entre ellas y el sueño:

  1. Close-up
  2. El sabor de las cerezas
  3. Todo lo que imaginamos como luz
  4. Por donde pasa el silencio
  5. Los malditos
  6. Blade Runner
  7. Blade Runner 2049
  8. La ciénaga
  9. El niño y la garza
  10. Mi vecino Totoro
  11. La antena
  12. Prometheus
  13. La isla de los faisanes
  14. Roma
  15. La llegada
  16. Sidonie en Japón
  17. Días perfectos
  18. Las alas del deseo
  19. Lo que vemos cuando miramos al cielo
  20. Aquarius

Por estas y mil razones más… ¡qué viva el cine!

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