
Algún día de marzo de 2024
¿Qué escribir aquí hoy? Podría ser una de las tantas cosas que he aprendido durante los últimos cinco meses, que parecieron un año entero por el espiral de situaciones salvajes a las que me arrojé casi voluntariamente.
Pienso que ha sido demasiado, mucho más de lo necesario. Pero no es así. La vida sabe lo que hace, cómo lo hace y para qué lo hace. No puedo ser un igualado creyéndome más sabio que el universo.
A través de periodos de mierda como estos cinco meses, la vida insiste en enseñarme que, si quiero dedicarme a las cosas que realmente amo, lo primerísimo que debo procurar es mi bienestar. No puedo pensar soluciones eficientes, ejecutar ideas creativas ni disfrutar plenamente del proceso de creación si no me cuido apropiadamente.
Quizás pueda surfear algunos meses ignorando mi salud, pero el descuido me alcanza tarde o temprano, como ha pasado justo ahora.
Prácticamente, pausé todo por mis proyectos y por mi obsesión de que todo saliera tan perfecto como fuera posible. No me importó nada más. ¿Y para qué? Estoy convencido de que mis resultados—que fueron positivos—hubieran sido igualmente satisfactorios sin tanto extremismo de mi parte.
Toda meta requiere sacrificios, sí. Pero mi tendencia es exagerar y redoblar innecesariamente mi cuota de sacrificio, lo que me lleva a extremos donde mi salud suele quedar relegada a la cuarta, quinta o sexta posición en mi lista de prioridades. Error.
Entiendo mi personalidad y las condiciones con las que vivo, pero aun así, mientras me manejaba como lo hice durante esta temporada, pude reconocer que no estaba tratándome amablemente. ¿Qué hice al respecto? Nada. Ignoré lo que mi cuerpo intentaba comunicarme. Así que me tocó pasar por caja y pagar.
Me dejé caer sabiendo que caería. Me importó más quedar bien y tratar de superar mis expectativas imposibles que cuidar de mí. Lo cual es claramente irónico, porque si no me cuido integralmente, no puedo ni podré rendir al nivel que quiero a corto, mediano y largo plazo.
Me queda claro que no puedo anteponer NADA por encima de mi salud. Nada es nada. No sé si lo contrario le funcione a alguien, pero definitivamente a mí no.
