Ay, te dejo Madrid – Vol I

El día a día que quiero está en Madrid, pero intuyo que Panamá me está llamando. Creo que debo contestar.

Diario: «a veces solo me quiero creer escritor»

Tal vez, a veces solo me quiero creer escritor. Agarro el bolígrafo y abro la libreta. Contemplo las hojas blancas, desérticas, sin nada que escribir en ellas. Pareciera que hay días sin palabras. Pero eso nunca es totalmente cierto.

La incertidumbre entre contratos

Estoy oficialmente libre de contratos laborales. No tengo ni un solo cliente en este momento. No me ocurre a menudo, pero cuando sucede, me vuelvo un poco loco. Al ser independiente, pienso erróneamente que concretar nuevos proyectos depende únicamente de mí. Pero no es del todo cierto. También depende de la vida. Mi corazón lo sabe, aunque mi mente se niega a aceptarlo.

Diario: «mente inmamable a las 3:00 a.m.»

Mi mente me mantiene despierto a las tres de la madrugada pensando en todo este sinsentido. No hay tregua. Vivo entre el agradecimiento y la alegría de la vida, y la ansiedad y obsesiones de mi cabeza. Vivo y no vivo. Vivo a pesar de. Así he sido desde niño. Lo importante es que nada de esa mierda me nubla totalmente.

La simulación del verano europeo idílico

Este verano hemos decidido entregarnos al placer de que, ahora mismo, la luz del sol no se apaga hasta las 10 de la noche y aquí, en la parte del mundo donde vivimos en este instante, no hay colonos tratando de echarnos ni matarnos.