
Justo uno o dos meses después de migrar a Madrid mi hermana me llamó para avisarme que estaba embarazada. Pensé: «¡Jo! ¿No podía pasar dos meses antes?». Pero la vida sucede cuando sucede.
Me puse súper contento. Luego caí en cuenta de que me perdería todo el embarazo de mi única hermana y que, sobre todo, no estaría en casa para el nacimiento de mi sobrina ni podría ver el momento cuando mis padres se convirtieran en abuelos.
Somos cinco hermanos y de todos, en teoría, solamente dos quieren hijos. Mis padres tienen más de 65 años, así que, aunque nunca nos han presionado para tener hijos, sé que en el fondo de sus corazones el nacimiento de mi sobrina representaba un acontecimiento de felicidad monumental. Yo quería estar ahí para ver el brillo en sus ojos la primera vez que la cargaran.
El 11 de abril de 2023, cuando nació mi sobrina, yo estaba cocinando algo en mi apartamento. Mi papá llamó para avisarme. Actué feliz, pero en realidad experimenté una sensación agridulce tremenda: unas ganas de mandar a la mierda lo que me tenía en España y tomar el primer vuelo de vuelta a Panamá para acompañar a mi familia y darle la bienvenida a nuestra nueva integrante.
Solté una lágrima de felicidad y otra de nostalgia, pero la vida tiene sus maneras…
Poco más de año y medio después de migrar, conseguí un trabajo remoto que me permitió regresar a Panamá durante un tiempo. Por cosas de la vida, terminé pasando 28 semanas en casa. A lo largo de ese período, conocí a Alana y la vi pasar de ser una bebé de brazos a una gateadora experta y, cuando estaba a punto de irme, dio sus primeros pasos.
Estoy de vuelta en Madrid y mi hermana está embarazada otra vez. Me perderé el nacimiento de Daniel. Sin embargo, ahora estoy seguro de que la vida encontrará la manera de rellenar los espacios en blanco.
La vida tiene sus maneras…

Soy amigo de Marta desde los 14 años. La he visto evolucionar como ser humano y la he acompañado durante sus rupturas amorosas más dolorosas. Después de muchos chascos horrorosos, Marta conoció al hombre que representa la respuesta a muchas de las preguntas que le hacía a la vida sobre el amor.
Estuve con Marta cuando dijo «creo que me gusta Pedro» y años después cuando afirmó «Pedro ES el man». Vi crecer su relación en amor, sinceridad y respeto. Para nadie era sorpresa que se casarían, lo hablaban abiertamente.
Sabía que no estaría en su fiesta de boda porque planeaban celebrarla durante una temporada que yo pasaría en España. Desilusión. Pero, como la vida tiene sus maneras, casi al mismo tiempo cuando vi a mi sobrina caminar por primera vez, me fui de viaje con ellos a El Valle de Antón, un paraíso montañoso que descansa sobre suelo volcánico a dos horas de Ciudad de Panamá.
Fuimos a uno de los tantos ríos que rodean el pueblo. Sol candente, agua fresca, árboles de todos los verdes que existen. Era una mañana linda, pero casual, que estaba a punto de convertirse en un día épico.
Sin previo aviso, Pedro me pasa su celular y dice «ten, vas a grabar algo grande». Lo veo caminar hacia Marta, que estaba de espaldas. Intento entender qué acaba de pasar cuando de pronto observo que Pedro sostiene una cajita roja en la mano derecha. «Verga», dije, y empecé a filmar de inmediato.
Marta y Pedro habían hecho su primer viaje formal como pareja a ese pueblo, donde la música de las cascadas se oye de día y noche. En ese mismo pueblo se comprometieron. El momento fue simple y perfecto.
Semanas antes de volver a España me invitaron a desayunar y me pidieron ser testigo legal en su boda civil, la cual programaron especialmente durante enero del año siguiente cuando regresaría a Panamá por trabajo.
Si me preguntan, prefiero perderme su fiesta de boda mil veces a cambio de haber sido parte de su compromiso y firmado su contrato legal de casamiento. Además, los recibiré en Madrid cuando vengan por su luna de miel.
La vida tiene sus maneras de calibrar la balanza.

Me gustaría conocer a Pedro y a Marta. Son un vivo ejemplo de un amor verdadero y sencillo
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Fíjate que sí tienen una historia de amor bonita, pero no caen tan bien. No te pierdes de mucho 👀.
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me hiciste llorar 😢
para mi ha sido difícil no tener a todos mis hermanos presentes siendo madre y ver qué crecer a Alana sin su presencia constante… pero la vida siempre encuentra la forma de que cuando si pueden estar se nos llene el corazón ♥️
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Pero sí estamos presentes, sólo no físicamente ❤️. Para mí, cada momento con Alana es el mejor del día.
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Gracias por ser parte de cada etapa de mi vida💕 – Marta
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Gracias, querida Marta de mi vida ❤️.
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Se me salió una lagrimita (o varias). Te amo mucho Benjijack.
Haces falta pero estás presente siempre.
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Y yo te amo a ti, mi amora ❤️. Gracias por leerme.
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