Diario: «mente inmamable a las 3:00 a.m.»

Lunes 25 de agosto de 2025

Anoche tomé más de mi dosis autorizada de clonazepam para poder vencer el insomnio. Apenas llegué de un viaje veraniego fabuloso que duró un mes y medio. Se supone que debo estar bien, relajado, feliz. Y sí, estoy feliz, pero no del todo bien ni tranquilo.

Todavía no aprendo a relajarme sin remordimiento ni pesadez. Llegué a casa pensando en las mil cosas que tengo pendientes. Mi mente, obsesiva como ella sola, solo me permite disfrutar a medias de la desconexión o del intento de desconexión.

En mi cabeza hay de todo, menos verdadera paz. Estoy de vuelta en Madrid pensando que ya extraño al amigo que visité en Inglaterra y la seguridad que siento cuando estoy en su apartamento.

Estoy pensando que, no importa cuánto tiempo me vaya de Madrid, al regresar siempre me siento en mi lugar preferido para existir. Un placer que a veces no alcanzo a disfrutar del todo, porque esa idea me hace sentir que estoy siéndole infiel a mi familia y amigos que viven en mi país.

Estoy, sobre todo, pensando en mi agenda y calendario que no he organizado en semanas. Todo lo que tengo pendiente está volando desordenadamente en mi cabeza. No tengo nada apuntado en mi lista de tareas, a la que he decidido llamar «I will» en vez de «To do», para quitarme un poco de presión de los hombros.

Estoy pensando que es lunes y me lo iba a tomar para trabajar, pero recordé, a última hora, que había quedado con amigos para desayunar. Pasamos de desayunar a tomarnos algo en una de mis plazas madrileñas favoritas. Y de ahí a comer pizza, para luego repellar con un helado. Nos pusimos al corriente de nuestras vidas, hablando durante más de ocho horas seguidas. Fue hermoso. Somos un grupo muy diverso de pensamiento, pero que comparte el mismo amor por el cine y el arte. Sin embargo, mi mente me regañó porque, según ella, esa salida no debía demorar tanto. Debí llegar a casa mucho más temprano para empezar a tachar pendientes de mis inagotables listas.

Estoy en cama pensando que pronto llegan a Madrid dos amigas, mejor dicho, dos hermanas, a quienes quiero atender con la mejor disposición del mundo. Pero hacerlo quizá me alejará más de mis metas, muchas de las cuales han estado pausadas debido a mis vacaciones de verano.

No tengo quejas de mi vida ahora mismo. Es un disfrute. Estoy viviendo en mi ciudad favorita. Estoy viajando. Estoy viendo a varios de mis mejores amigos. Estoy fortaleciendo lazos con nuevas amistades. Me gusta mi trabajo. Disfruto mucho mi independencia laboral y económica. Mi familia está bien. Hasta donde sé, tengo salud, y mi familia también. Soy tío de dos sobrinos hermosos. Y, como ya mencioné, acabo de regresar de unas vacaciones fabulosas.

Aun así, mi mente es inmamable. Me mantiene despierto a las tres de la madrugada pensando en todo este sinsentido. No hay tregua. Vivo entre el agradecimiento y la alegría de la vida, y la ansiedad y obsesiones de mi cabeza. Vivo y no vivo. Vivo a pesar de. Así he sido desde niño, solo que ahora entiendo por qué, cómo tratarlo y sé a quiénes llamar cuando todo se vuelve demasiado insoportable.

Lo importante es que nada de esa mierda me nubla totalmente. Sé que soy bendito. Sé que estoy viviendo una buena época, a pesar de cualquier cosa. Sé que mi vida es injusta en comparación con la situación mundial presente. Sé que mi actualidad es un sueño. Estar tan seguro de estas verdades debilita mis ansiedades, manías y obsesiones, porque esta es la realidad: estoy bien y ahora mismo la vida me sonríe.

2 comentarios sobre “Diario: «mente inmamable a las 3:00 a.m.»

Replica a luminaryvaliantly1b5e88b257 Cancelar la respuesta