Diario: concierto de pajaritos

Lunes 13 de enero de 2025

Ayer regresé a Panamá por una temporada. Parte de mi familia me recibió en el aeropuerto. Entre ellos, mi sobrina, con quien estoy descubriendo nuevos colores dentro de mí. La otra parte de mi familia me dio la bienvenida en casa de mis padres con pizzas y un dulce para cantarme cumpleaños, que celebré la semana anterior en España.

Estoy consciente de que este cálido sentimiento de regresar a casa, específicamente a casa de mis padres, no durará para siempre. Esa sensación tan plena de saber que sin importar mi edad, papi y mami me reciben en su seno con ternura, procurando que mi estancia sea perfecta. Sé que el reloj está corriendo. Atesoro volver a dejarme cuidar por ellos. La naturaleza dicta que será al revés tarde o temprano.

Me fui a dormir contento. La alegría continuó a la mañana siguiente cuando no necesité mi alarma para despertar. Los pajaritos que viven y descansan en el palo de mango plantado junto a la casa me ayudaron a abrir los ojos poco a poco mientras los brazos del sol calentaban mi rostro.

Subestimé vivir al lado de un parque en Ciudad de Panamá y que su núcleo fuese un fructífero y viejo árbol poblado de aves en las mañanas y de murciélagos por las noches. También di por sentados la brisa tropical y la luz del sol panameño, que avivan potentemente el espíritu.

No dormí bien los días previos a este. Estoy cansado y tengo un gran proyecto que terminar. Por eso volví. Mi cuerpo está en trance, pero los pajaritos, el palo de mango y el calor familiar me devolvieron un poco de vida.

2 comentarios sobre “Diario: concierto de pajaritos

  1. Yo también subestimé vivir al lado de un parque por casi 23 años.Creo que hasta pedí perdón a Dios por no haber agradecido cada día ese regalo de la flora y la fauna, particularmente las aves.

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